Mantras cantados en clase (31): Om Tare Tuttare Ture Svaha

20 04 2017
  • Hommme

Om Tare Tuttare Ture Svaha

(Mantra Budista)

“Estoy postrado ante la Liberadora Madre de los seres victoriosos.”

Tara VerdeTara simplemente  significa “La que cruza” y tiene la connotación de aquella que atraviesa el río del Samsara para rescatar a los seres. Tara Verde es la mas conocida entre todas las diferentes representaciones de ésta. Se le considera como la quintaesencia de la compasión. En Tíbet, a través de la tradición que inicio el gran maestro Indio Atisha, se extendió el “culto” a este Boddhisatva como la manifestación suprema de la compasión.

Avalokiteshvara.jpg

Avalokiteshvara

Los orígenes de Tara son míticos. Se cuenta que Avalokiteshvara (otro Bodhisattva de la compasión) en una ocasión lloró por el gran sufrimiento que experimentan  todos los  seres. Su llanto fue tal que se formó un amplio lago de lagrimas. Del centro de este lago surgió  la exquisita figura de una mujer de 15 años con la piel color verde naturaleza, sentada sobre un  loto blanco. Esta hermosa mujer tenia una de sus manos extendida sugiriendo generosidad en su otra mano sostenía  suavemente el tallo con varias flores de loto. Tara esta apoyándondose con su pierna izquierda a punto de  ponerse de pie para ayudar de inmediato a cualquiera que lo necesite. De esta forma se manifiesta a la compasión: como una  joven pura, de noble porte, llena de generosidad y lista para acudir en ayuda al que lo necesite.   El color verde de Tara  representa el aspecto de apoyo, nutrimiento y sanación que otorga la  naturaleza a todos los seres vivos.

 

La palabra tare apela a la liberación de samsara. Tare indica que la Madre Tara libera a los seres vivos de samsara, del verdadero sufrimiento o problemas. Puedes relacionar este sufrimiento con vivencias propias del ser humano: nacimiento, envejecimiento, enfermedades y muerte; cuando te topas con objetos que no deseas o experimentas aversión; cuando no logras encontrar/obtener objetos que deseas o cuando no experimentas la satisfacción al encontrarlos.

Todas estas vivencias son propias del verdadero sufrimiento. Según creen los budistas tibetanos, si cantas a Tara ella te liberará de todos estos sufrimientos.

La segunda palabra, tuttare, libera de los ocho miedos relacionados con peligros externos: fuego, agua, tierra, aire y también de las amenazas de ladrones y animales peligrosos. Sin embargo, según las creencias de los budistas tibetanos, los mayores peligros vienen de la ignorancia, el apego, la ira, el orgullo, los celos, la tacañería, la duda y palabras erróneas. La palabra tuttare nos libera de los ocho miedos y de las verdaderas causas del sufrimiento: karma y pensamientos molestos.

La tercera palabra ture libera de la enfermedad. La enfermedad que tenemos es la ignorancia, la no comprensión de la verdadera naturaleza del Yo y de los pensamientos erróneos que surgen de esta ignorancia.

Tara Verde IILa última palabra que es savia, aparte de que “así sea”, significa trazar el camino dentro del corazón. En otras palabras, refugiándonos en Tara y realizando las prácticas de Tara, recibimos su bendición en nuestro propio corazón. Estableciendo este camino en nuestro corazón purificamos el cuerpo, el habla y la mente de todas las impurezas y adquirimos el cuerpo limpio, diamantino y sagrado de Tara, el hablar sagrado y la mente sagrada simbolizados por la sílaba OM.

Gracias a Deva Prema y Mitten por esta bella versión.

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Dharma o seguir el camino correcto…

18 10 2015
  • yogainmadrid

DharmaUno de los objetivos de todo buen yogi que se precie, es vivir de acuerdo a las leyes del dharma. Pero ¿Que es el dharma?

Esta palabra tiene diferentes significados según la tradición que lo utilice. Para el budismo, el dharma son las enseñanzas del buda que nos enseñan a liberarnos del sufrimiento, para los Sikhs por ejemplo, simboliza el camino correcto.
Para el hinduismo igualmente, la palabra dharma hace referencia a aquellos comportamientos o acciones que se consideran en concordancia con el orden universal, las leyes naturales. Y esto incluye nuestras obligaciones, derechos, leyes, conducta, virtudes y “la forma correcta de vivir”.

Cuando vivimos de acuerdo al dharma, nuestra vida es armoniosa, todo fluye, disfrutamos de paz interior y todo parece ir a nuestro favor. Vivir en contra del dharma, sin embargo, es asegurarnos el sufrimiento. Por ello es tan importante, prestar atención a nuestras acciones y a nuestra mente, para asegurarnos de que hacemos lo correcto. Tu intuición no suele equivocarse, así es que sólo tienes que prestar atención a esa vocecilla interior que te dice lo que es correcto en cada momento.

Una de las verdades que Siddhattha Gotama descubrió al llegar a ser Buddha, es que todo en el Universo está en cambio permanente.karma

Nada es un producto final; todo está involucrado en el proceso del devenir, bhava. Junto a la verdad del cambio constante, el buda descubrió otra realidad: nada ocurre accidentalmente. Cada cambio tiene una causa que produce un efecto, que a su vez es causa del siguiente cambio, creándose así una cadena sin fin de causas y efectos. Esto responde a otra ley: según sea la causa, así será el efecto; según sea la semilla, así será el fruto.

El siguiente ejemplo ilustra muy claramente la ley de la causa y el efecto. En un mismo suelo uno siembra dos semillas, una de caña de azúcar y otra de neem, un árbol tropical muy amargo. De la semilla de la caña de azúcar nace una planta que es dulce en cada fibra, de la semilla de neem nace una planta cuyas fibras son todas amargas. Uno podría preguntarse por qué la naturaleza es amable con una planta y cruel con la otra. En realidad, la naturaleza no es ni amable ni cruel; sólo funciona siguiendo unas normas establecidas. La naturaleza simplemente ayuda a que se manifieste la cualidad de cada semilla. Si cultivamos semillas de dulzura, cosecharemos dulzura. Si cultivamos semillas de amargura, la cosecha será amarga. Según sea la semilla, así será el fruto; según sea la acción, así será el resultado.

Neem

Neem

El problema es que estamos muy alerta en tiempo de cosecha, queriendo recibir frutos dulces, pero al sembrar, uno es descuidado y planta semillas de amargura. Si queremos frutos dulces, debemos sembrar las semillas apropiadas. Rezar o esperar milagros es sencillamente engañarse; Debemos comprender y vivir de acuerdo con la ley de la naturaleza. Uno debe tener cuidado con las propias acciones, porque éstas son las semillas en concordancia con cuyas cualidades uno recibirá dulzura o amargura.

Hay tres tipos de acciones: físicas, verbales y mentales. Quien aprende a observarse, rápidamente se da cuenta que la más importante es la acción mental, porque ésta es la semilla, la acción que producirá resultados. Las acciones verbales y físicas no son más que proyecciones de la acción mental. Se originan como acción mental, y esta acción mental posteriormente se manifiesta al nivel verbal o físico. Por eso el Buddha afirmó:
“La mente precede a todos los fenómenos, la mente es lo más importante, todo es hecho por la mente. Si hablas o actúas con una mente impura, entonces te seguirá el sufrimiento tal como la rueda sigue la pata del animal de tiro”.

Si hablas o actúas con una mente pura, entonces, te seguirá la felicidad como sombra que nunca se va.”dharma





Decálogo de la Limpieza consciente

9 01 2015
  • Internet
monje limpiando“La jornada de un monje budista comienza con la limpieza. Se barre el interior del templo, el jardín, y se friega el suelo de la sala principal. No limpiamos porque esté sucio o desordenado sino para librar al espíritu de cualquier sombra que lo nuble”, según el religioso, autor del “Manual de limpieza de un monje budista”.

“¿No se cuenta acaso que uno de los discípulos de Buda encontró el nirvana o liberación del sufrimiento, mientras estaba barriendo?”, recuerda este monje del templo Komyoji (www.koumyouji.com) de Tokio.

Para aplicar y aprovechar los consejos prácticas y las reflexiones filosóficas y espirituales de Matsumoto, no hace falta llegar a tanto. Tampoco es necesario ser oriental, ni budista, ni retirarse a un monasterio zen, sino estar predispuesto a redescubrir la vida con una nueva mirada y efectuar, bajo una actitud diferente, una de las tareas humanas más universales: la higiene doméstica.Keisuke Matsumoto.

De hecho el propio Matsumoto, licenciado en Filosofía por la Universidad de Tokio y con un máster en administración de negocios, introdujo la mentalidad empresarial en el universo budista al sostener que “la gestión de un templo es análoga a la de una empresa. La única diferencia es que el objetivo no es la ganancia, sino la felicidad de sus fieles”. El monje también lleva el blog del templo y su página de Facebook recibe miles de visitas.

“Si limpiamos y ordenamos nuestra casa nosotros mismos, nuestra mente se concentra en el presente, y en vivir el ‘aquí ahora’, una de las llaves de la felicidad y éxito en la vida y el trabajo”, explica a Efe, el japonés Keisuke Matsumoto.

Para el monje nuestro ambiente refleja nuestra mente y, donde existe desorden, no hay serenidad. “Si una persona puede llegar a ser verdaderamente feliz, incluso en un entorno desordenado, entonces debe ser Buda, es decir ‘un despierto’”, bromea.

Para la limpieza doméstica, según Matsumoto, no hace falta volver al siglo anterior, y “puesto que vivimos en el siglo XXI, podemos utilizar una aspiradora, no obstante, cualquiera que sea la herramienta o método que elijamos, lo que importa es mantener la actitud de  no postergar lo que debería hacerse hoy”, explicó.

CON LA ESCOBA, ATENTOS AL ‘AQUI Y AHORA’

“En esta sociedad moderna, el progreso conduce al mundo industrializado que, a su vez, nos impulsa a dejar de lado las tareas manuales. No niego el progreso en sí mismo, que también tiene sus beneficios, pero en medio del progreso tenemos que ser conscientes de nuestro estado mental”, añade.escoba

Según este monje,  “los seres humanos tienden orgánicamente a pensar y actuar con la mente centrada en sí mismos, pero esa mente egoísta no les hace felices. Por otra parte, muchas personas están fuertemente conectadas con el mundo materialista y eso les distrae de pensar en lo que es más importante para ellos, y se olvidan de hacerlo”.

“En ese sentido, efectuar la limpieza de la casa, o del templo en el caso de los monjes budistas,  es una práctica diaria que ayuda a cultivar la mente,  e incluso algo tan monótono como barrer el jardín con una escoba, logra revitalizarnos”, según Matsumoto.

¿Cómo podemos motivarnos cuando no nos gusta la limpieza de la casa o nos da pereza realizar las tareas domésticas?, le preguntamos al monje.

“Supongamos que usted es una persona muy ocupada pero, ¿se ocupa de lo que es realmente importante en su vida? No se convierta en un esclavo de la eficiencia. Observe su entorno más cercano en lugar del futuro o el pasado”, señala Matsumoto, para quien todo lo necesario para ser feliz “ya está aquí”.

“Supongamos que no nos gusta el trabajo de la casa y pagamos a otras personas para limpiarla. Esto no está necesariamente mal. Hagamos lo que hagamos, será bueno, siempre y cuando vivamos en el momento presente”, añade.

interdependenciaEn todo caso, según Matsumoto hay que tener presente que el ambiente de la casa es uno de los factores fundamentales que afectan directamente al estado de ánimo y hay que reflexionar si, mientras otra persona contratada limpia nuestro hogar, nos dedicamos a hacer algo más valioso que la limpieza doméstica o si mantenemos nuestra mente en calma, sin divagar hacia los problemas cotidianos.

“En el budismo, no existe una división entre uno mismo y los demás. Consideramos que todas las cosas y seres son interdependientes unos de otros”, destaca Matsumoto.

“Así, el ambiente que nos rodea está conectado con nosotros y refleja nuestra mente: cuando ese entorno es desordenado, nuestra mente también. Si mantenemos hermosa nuestra casa, nuestra mente estará muy clara y tranquila”, añade.

“Darse cuenta de que todo es interdependiente, es la lección espiritual primordial que puede extraerse de la realización de la limpieza doméstica”, explica a Efe.

DECÁLOGO DE LA LIMPIEZA CONSCIENTE

No hay que dedicar mucho tiempo, ni hacer grandes esfuerzos para limpiar y ordenar, pero hay que cultivar el hábito de hacerlo cada día, señala Keisuke Matsumoto, quien brinda un decálogo de recomendaciones y claves para encontrar la armonía y la serenidad, realizando las tareas domésticas de forma atenta, y eliminando las impurezas que nublan nuestra alma:

1.- Quienes no cuidan los objetos, tampoco cuidan de las personas. Cualquier objeto ha sido creado con esfuerzo y dedicación. Cuando limpiemos o pongamos orden, debemos tratar las cosas con cuidado.

2.-  Tengamos gratitud hacia las cosas que nos han sido útiles y, cuando realmente no las necesitemos, hagámoslas resplandecer con una nueva luz dándoselas a quien pueda hacer buen uso de ellas.

3.-  La limpieza debe hacerse a primera hora de la mañana. Si empezamos en silencio, rodeados por la calma, cuando la vegetación y las personas de alrededor aún duermen, nuestro corazón se sentirá en paz y nuestra mente despejada.

4.-  Por la noche, antes de irnos a dormir, debemos recoger, guardar y ordenar las cosas que hemos utilizado y desordenado durante el día, para dejarlas tal y como estaban, y facilitar la limpieza al día siguiente.

5.-  Puede que al principio nos cueste, pero si conseguimos limpiar por la mañana y ordenar por la noche, notaremos como nuestro espíritu y cuerpo se mantienen despejados a lo largo del día y podremos disfrutar de una espléndida jornada.

6.-  Antes de limpiar, hay que abrir las ventanas y ventilar para purificar el aire. Sentir en la piel la frescura del aire que entra, hace que uno se sienta más despierto y puro y, si llenamos con éste los pulmones, las ganas de limpiar surgen de forma natural.

7.-  El aire que entra es templado y agradable en primavera y otoño, bochornoso en verano y gélido en invierno, pero sentir su benevolencia y su dureza en nuestra piel nos pone en contacto con nuestra fragilidad humana, la Naturaleza y la fuerza de la vida.

8.-  Para respetar la vida, evitando que proliferen los insectos y tener que matarlos innecesariamente, debemos recoger después de las comidas, tirar la basura orgánica, evitar que se acumule el agua en sitios y recipientes y podar bien la vegetación.

9.-  En vez de arrepentirnos del pasado o preocuparnos por el futuro, debemos vivir plenamente el ahora y esforzarnos por no arrepentirnos mañana. Aplicado a purificar el espíritu mediante la limpieza sería: “no dejes para mañana lo que puedas hacer hoy”.

10.-  Repartir y rotar la limpieza ente todos los miembros de la familia ayuda a valorar lo que los demás hacen por nosotros. Comprender que nuestras existencias dependen unas de otras nos ayuda a trabajar en equipo y a hacer las cosas pensando en los otros.ventana abierta