Lakshmi

28 02 2012
  • Hommme+Internet.                                                                                                                                                                                       Hace unos días caminaba por el rastro y en un puesto me llamó la atención una tela con una Diosa hindú. Se trataba de Lakshmi. Y como esa semana íbamos a trabajar en clase la prosperidad, me la llevé decidido, con la intención de ponerla en el Espacio de Yoga. Aproveché la oportunidad para aprender más sobre ella y todo esto descubrí:
  •  Lakshmi fue la Diosa Madre y consorte de Vishnu antes de transformarse en Paramita, la personificación femenina de Buda.Si bien de Lakshmi se conoce que es la diosa hindú del amor, de la belleza, de la abundancia y la prosperidad, existe todo un aspecto previo y posterior acerca de la deidad que se difunde en mucho menor grado.Usualmente se la retrata en el esplendor de su belleza sobre la Flor de Loto, flor que originalmente le corresponde a ella y a ninguna otra deidad.También es frecuente verla a los pies del dios Vishnu, en la actitud sumisa que se pensaría le corresponde a la pareja de semejante deidad. Sin embargo en su libro “Mitos y símbolos de la India”, Heinrich Zimmer desvela la verdadera dimensión de la diosa.                                                                                                                                         Significado de la flor de loto Cuando la Sustancia Divina que conforma la vida se abrió camino en el Universo”, dice Zimmer, “creció el Loto de mil pétalos de oro radiante como el sol”.El Loto era el primer producto creado que surgía de las Aguas Cósmicas, el aspecto maternal y creativo de lo Absoluto, el órgano generador femenino a través del cual todo lo existente sería parido. Y si bien el símbolo era elocuente por sí mismo, poseía también un aspecto antropomorfo; la Diosa Tierra, la Diosa Madre, nada menos que Sri Lakshmi.

    Los Védas y Lakshmi

    Pero aún siendo tan antigua como la creación, el primer documento que contiene evidencia sobre Lakshmi es un himno relativamente tardío, uno de los “Khilas” adherido al antiguo corpus del “Rig Veda“. La diosa, como la misma flor de loto, era de origen puramente hindú. No es improbable, considera Zimmer, que la diosa existiera entre la gente antes de que la cultura Veda se impusiera.

    El loto de Brahma pertenecía a Lakshmi

    Brahma

    Los invasores Arios venidos del norte tenían una religión estrictamente patriarcal y la “Madre de todos los seres creados” fue removida de su loto para otorgar su asiento al conocido dios Brahma. A pesar de ello, afirma Zimmer, el inconsciente colectivo de la población hindú no tardó en forzar su regreso al panteón. Sri Lakshmi fue relegada al santuario de Vishnu bajo la función de su consorte. Aún así, el Loto -signo de su presencia- se convirtió en una imagen ubicua en el arte religioso. Lakshmi comenzó a estar en todas partes.

    Bodhisattva Padmapani

    El loto de la diosa trascendió al budismo, se hizo posible encontrarlo tanto en los monumentos

    Padmapani

    del temprano arte budista como en los trabajos del periodo clásico. No sólo eso. Diversas divinidades masculinas, ya budistas, copiaron sus poses tradicionales. El salvador universal Padmapani, el más

     

    grande de los Bodhisattvas o ayudantes inmortales de Buda, tomó una pose característica de Sri Lakshmi en la iconografía del budismo Mahayana, la llamada “loto en la mano”.

    Paramita la versión femenina de Buda

    Prajna Paramita

    Pero Lakshmi misma trascendió al budismo y sufrió la más sorprendente transformación. Con el tiempo la que había sido la diosa de la Tierra y de la abundancia material se convirtió en Prajna Paramita, la más alta personificación femenina en el budismo Mahayana.

    En su nueva identidad el cambio de significado de Lakshmi fue radical. Ahora conocida como “La Culminación de la Virtud” o “La Sabiduría Iluminada”, se volvió el equivalente femenino de Buda. Aquella que había sido el símbolo de los bienes materiales, abandonó el mundo terrenal para volverse la reina del mundo espiritual. Semejante cambio se había operado a través de la iluminación (bodhi). Paramita representa así la extinción de la conciencia individual, la renuncia a su ser biológico e incluso la renuncia a su ser como deidad. Ella, que antes otorgaba los dones materiales, como Paramita es precisamente la extinción de los deleites terrenales y la extinción de todo deseo de perduración individual.

    La iluminación

    Su fiel Loto siguió con ella, pero así como la diosa, la flor pasó por una transformación en su significado. Si antes había sido el órgano generador de todos los seres, bajo la luz del budismo se convirtió en el icono de la poderosa sabiduría del Nirvana, “la palabra que pone fin a toda existencia individualizada tanto en la tierra como en el cielo”. De manera que tanto como puerta de entrada al mundo material o como puerta de salida del mismo, Lakshmi y su Loto permanecen vigentes. Y en vista de lo afirmado por Zimmer no sería ningún error el afirmar que ella es una auténtica diosa iluminada.

    Lakshmi puede ayudarte más de lo que imaginas. Si viajas a la India o Asia en general, verás como es considerada. Tanto en oriente como en occidente existen muchas alegorías a la santidad, incluso se consideran que los santos interceden ante Dios por nosotros. En occidente existen las estampitas o estatuillas, al igual que en oriente. Pero, con la diferencia que en oriente las representaciones de la vocación o ayuda que puede brindar el santo es mucho más representativa. Por ejemplo: en occidente se sabe que un santo venció a un dragón o que es el patrón de los imposibles o de los pobres, pero su figura o estampita o estatuilla apenas nos dice algo al respecto.

    En cambio, en oriente: India, China, Japón, Tailandia, entre las principales, las representaciones, ayudan a incentivar el poder mental o el poder que nosotros le podamos dar a estas representaciones y que constituyen una ayuda adicional para lograr el “milagro” o la suerte que estamos necesitando para determinada actividad.

    Os enlazo un video con una oración a Lakshmi. Es una forma de oración que puedes practicar, por lo menos te traerá armonía. La oración a continuación está con su pronunciación al castellano ya que en el video está su escritura en inglés:

    “Om Mahalakshmin cha vidmahi
    Vishnu patnin cha dhimahi
    Tanno Lakshmih prachodayat”

    La traduccion de este mantra dice:  “Om. Déjenos meditar sobre la Gran Diosa Sri Lakshmi, la consorte de Sri Maha Vishnu. Pueda aquel Maha Lakshmi Devi brillante inspirar e iluminar nuestra mente con el entendimiento”.

    Descripción de la diosa 

    La diosa Lakshmi tiene el rio sagrado de India Ganges a su servicio, dos elefantes la duchan con sus aguas. También se le conoce como shri que quiere decir prosperidad, procreación, crecimiento. Ella vence a su hermana Siva Tandava, la destructora y la malicia. Da monedas de oro con una de sus manos, flores de loto bendiciendo a sus devotos, representando la evolución espiritual y la armonía en la vida. Mientras vas cantando, visualiza tu propia prosperidad y éxito. Esta foto no es por creer en ella o adorarla, sino porque la ideación es una fuente de energía positiva. Su representación atraerá la buena fortuna en tu vida si la miras todos los días.

    http://www.youtube.com/watch?v=FTdwrs_TzcA&feature=player_embedded  

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El Yoga y la dimensión moral

13 02 2012
  • Yogaflow.                                                                                                                                                                                                               Los adeptos al yoga saben que la práctica de asanas y pranayama (posturas y control de la respiración), equilibran el cuerpo y la mente a través de la disciplina física y mental. Sin embargo, es menos conocido entre el público general que la práctica del Yoga cultive la virtud y genere una disposición moral justa. Para el neófito, lo increíble del asunto radica en entender cómo una disciplina física y sin connotaciones doctrinales puede mejorar la vida moral. Incluso cómo es posible que el yoga sea ventana para traernos nuevas comprensiones de la religión, la filosofía o  la espiritualidad.Sería razonable preguntarse inicialmente cuál es la relación entre el cuerpo y la mente y cómo se afectan entre sí. Y cuál es la relación entre el equilibrio físico-mental y la moral. Sabemos por la práctica de yoga o incluso por la práctica de cualquier ejercicio físico, el bienestar que se genera en el cuerpo y la mente, y cómo  repercute de forma visible en la predisposición armoniosa para pensar y actuar. Si existe una mejora en la actitud que deriva de una mayor coordinación del cuerpo y la mente, no será muy desviado inferir como puede mejorar la toma de decisiones sobre las acciones  justas o injustas. Sobre la moralidad.En la práctica más superficial del yoga usamos el cuerpo físico  como soporte tangible donde adiestrar y disciplinar los órganos de acción y percepción así como para afianzar la concentración de la mente. Y la base para este anclaje mental reside en una técnica muy rigurosa. Y reitero el énfasis en las palabras “técnica rigurosa” porque muchas personas creen que el yoga son movimientos sencillos de relajación y estiramientos pasivos. Muchas personas creen que el yoga lo practica la tercera edad ó incluso que se trata de una gimnasia ligera. Nada más lejos de lo realidad. La técnica del yoga es más extensa y detallada que, por ejemplo, el ballet clásico ó la esgrima. La disciplina del yoga nos conduce hacia una progresiva atención y concentración de la mente, desde lo concreto hasta lo sutil. El esfuerzo continuado en mantener la concentración y percepción de los puntos de atención involucra vivir en el momento presente observando los movimientos de la mente. Esta objetivación de la mente se traduce en mayor objetividad. La práctica de las posturas de yoga supone lidiar con temores, ansiedades y todo tipo de situaciones psicológicas donde la fuerza de voluntad junto con la inteligencia han de vencer y conquistar la indisciplina de los sentidos y de la mente “mal criada”. El esfuerzo, la disciplina y la austeridad traen objetividad. Suponen moderación. Y la objetividad y la moderación traen ecuanimidad. La ecuanimidad es la base para afrontar las decisiones desde la realidad y no desde proyecciones cargadas de subjetividad personal. Si hay subjetividad no tratamos con las situaciones y  personas de una manera objetiva y realista. Queremos realidad y realidad implica objetividad. Y para minimizar la subjetividad es necesario ser realista.Objetividad y realidad van de la mano. Para ser objetivo es necesario usar el discernimiento y el discernimiento es una capacidad de la inteligencia y la razón. La razón es lo que diferencia al ser humano de un animal. ¿Y qué tiene que ver la objetividad y la racionalidad con la moralidad? La objetividad es necesaria para actuar en base a lo apropiado en cada situación.  Lo apropiado en cada situación es lo correcto. Y lo correcto depende de lo que se espera que hagamos según nuestros deberes. Si nos dejamos llevar por nuestras fantasías o conveniencias haciendo caso omiso a nuestros deberes, no hay entonces una actuación moral, una actuación justa. Y sin acción justa no hay moral. Y si no hay moral, se pierde la dignidad y el hombre se convierte en una bestia.

    La concentración y meditación que implica la disciplina del yoga tiene un impacto de purificación tal en la psique de la persona que la acción moral brota preñada de pureza e integridad. Y esta actuación mediante el refinamiento de la concentración y transformación de la mente es lo que es distintivo del yoga, al menos,  de la parte experiencial del yoga.  A diferencia de otras vías como la filosofía o la religión, en yoga no sería necesario abrir ni un solo libro, ni escuchar un sermón,  ni llevar a cabo ritos ó tener fe en un Dios personal.

    Por eso, los que tienen dificultad para superar las barreras de la fe religiosa o no se sienten atraídos por la contemplación filosófica, encuentran en el yoga una vía que les aporta sentido a sus vidas tanto en la parte de bienestar mental como en el aspecto moral. Esto es lo sorprendente del caso: que funciona de igual manera para un ateo, un agnóstico o un religioso convencido.