Psiconeuroinmunología

20 06 2010

Extraìdo de la entrevista al  Dr. MARIO ALONSO PUIG – Cirujano, investigador de la inteligencia humana y del aprendizaje hablando sobre psiconeuronmunología.

Mario Alonso Puig

(El contenido de la entrevista en el Canal TV3).

-Más de 25 años ejerciendo de cirujano. ¿Conclusión?

-Puedo atestiguar que una persona ilusionada, comprometida y que
confía en sí misma puede ir mucho más allá de lo que cabría esperar
por su trayectoria.

-¿Psiconeuroinmunobiología?

-Sí, es la ciencia que estudia la conexión que existe entre el
pensamiento, la palabra, la mentalidad y la fisiología del ser humano.
Una conexión que desafía el paradigma tradicional. El pensamiento y la
palabra son una forma de energía vital que tiene la capacidad (y ha
sido demostrado de forma sostenible) de interactuar con el organismo y
producir cambios físicos muy profundos.

-¿De qué se trata?

-Se ha demostrado en diversos estudios que un minuto entretenido en
un pensamiento negativo deja el sistema inmunitario en una situación
delicada durante seis horas. El distrés, esa sensación de agobio
permanente, produce cambios muy sorprendentes en el funcionamiento del
cerebro y en la constelación hormonal.

-¿Qué tipo de cambios?

-Tiene la capacidad de lesionar neuronas de la memoria y del
aprendizaje localizadas en el hipocampo. Y afecta a nuestra capacidad
intelectual porque deja sin riego sanguíneo aquellas zonas del cerebro
más necesarias para tomar decisiones adecuadas.

-¿Tenemos recursos para combatir al enemigo interior, o eso es cosa de sabios?

-Un valioso recurso contra la preocupación es llevar la atención a la
respiración abdominal, que tiene por sí sola la capacidad de producir
cambios en el cerebro. Favorece la secreción de hormonas como la
serotonina y la endorfina y mejora la sintonía de ritmos cerebrales
entre los dos hemisferios.

-¿Cambiar la mente a través del cuerpo?

-Sí. Hay que sacar el foco de atención de esos pensamientos que nos
están alterando, provocando desánimo, ira o preocupación, y que hacen
que nuestras decisiones partan desde un punto de vista inadecuado. Es
más inteligente, no más razonable, llevar el foco de atención a la
respiración, que tiene la capacidad de serenar nuestro estado mental.

-¿Dice que no hay que ser razonable?

-Siempre encontraremos razones para justificar nuestro mal humor,
estrés o tristeza, y esa es una línea determinada de pensamiento. Pero
cuando nos basamos en cómo queremos vivir, por ejemplo sin tristeza,
aparece otra línea. Son más importantes el qué y el porqué que el
cómo. Lo que el corazón quiere sentir, la mente se lo acaba mostrando.

-Exagera.

-Cuando nuestro cerebro da un significado a algo, nosotros lo vivimos
como la absoluta realidad, sin ser conscientes de que sólo es una
interpretación de la realidad.

-Más recursos…

-La palabra es una forma de energía vital. Se ha podido fotografiar
con tomografía de emisión de positrones cómo las personas que
decidieron hablarse a sí mismas de una manera más positiva,
específicamente personas con trastornos psiquiátricos, consiguieron
remodelar físicamente su estructura cerebral, precisamente los
circuitos que les generaban estas enfermedades.

-¿Podemos cambiar nuestro cerebro con buenas palabras?

-Santiago Ramón y Cajal, premio Nobel de Medicina en 1906, dijo una
frase tremendamente potente que en su momento pensamos que era
metafórica. Ahora sabemos que es literal: “Todo ser humano, si se lo
propone, puede ser escultor de su propio cerebro”.

-¿Seguro que no exagera?

-No. Según cómo nos hablamos a nosotros mismos moldeamos nuestras
emociones, que cambian nuestras percepciones. La transformación del
observador (nosotros) altera el proceso observado. No vemos el mundo
que es, vemos el mundo que somos.

-¿Hablamos de filosofía o de ciencia?

-Las palabras por sí solas activan los núcleos amigdalinos. Pueden
activar, por ejemplo, los núcleos del miedo que transforman las
hormonas y los procesos mentales. Científicos de Harward han
demostrado que cuando la persona consigue reducir esa cacofonía
interior y entrar en el silencio, las migrañas y el dolor coronario
pueden reducirse un 80%.

-¿Cuál es el efecto de las palabras no dichas?

-Solemos confundir nuestros puntos de vista con la verdad, y eso se
transmite: la percepción va más allá de la razón. Según estudios de
Albert Merhabian, de la Universidad de California (UCLA), el 93% del
impacto de una comunicación va por debajo de la conciencia.

-¿Por qué nos cuesta tanto cambiar?

-El miedo nos impide salir de la zona de confort, tendemos a la
seguridad de lo conocido, y esa actitud nos impide realizarnos. Para
crecer hay que salir de esa zona.

-La mayor parte de los actos de nuestra vida se rigen por el inconsciente.

-Reaccionamos según unos automatismos que hemos ido incorporando.
Pensamos que la espontaneidad es un valor; pero para que haya
espontaneidad primero ha de haber preparación, si no,  sólo hay
automatismos. Cada vez estoy más convencido del poder que tiene el
entrenamiento de la mente.

-Déme alguna pista.

-Cambie hábitos de pensamiento y entrene su integridad honrando su
propia palabra. Cuando decimos “voy a hacer esto” y no lo hacemos
alteramos físicamente nuestro cerebro. El mayor potencial es la
conciencia.

-Ver lo que hay y aceptarlo.

-Si nos aceptamos por lo que somos y por lo que no somos, podemos cambiar.
Lo que se resiste persiste. La aceptación es el núcleo de la transformación.
Sin fe en uno mismo hay temor,
el temor produce violencia,
la violencia produce destrucción,
por eso, la fe interna supera la destrucción.

http://www.youtube.com/watch?v=qcspke1uaC8&NR=1&feature=fvwp

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4 responses

23 06 2010
Raquel

¡Qué interesante!! Tiene todo el sentido pensar que nuestros pensamientos influyen en nuestro organismo, lo mejor es que por fin, la medicina alopática lo reconoce gracias a estudios científicos. Solamente se está comprobando lo que otras culturas orientales ya sabían y llevan milenios practicando.
Gracias por compartirlo!!
Besos

Raquel

23 06 2010
manuonraita

Hola Raquel!

Civilizaciones orientales, menos prósperas económicamente, nos llevan una gran ventaja en las cosas verdaderamente importantes. En Occidente hasta que no nos demuestran científicamente las cosas, no nos creemos nada. Deberíamos permanecer más abiertos y conscientes a nuestra intuición y a lo que tenemos: nuestras palabras, nuestra respiración, nuestro presente… Desde este cuidado todo puede resultar más sencillo.

Gracias por tus comentarios. Sat Nam

24 06 2010
Angel

he leido con mucho interes este articulo y estoy muy de acuerdo, en muchos puntos , como sabes he pasado una racha un poco mala y he notado como en ciertos momentos mi mente me hacia ser torpe y sentirme inutil.
cuando consegui dominar el flujo de pensamientos negativos cambio mi percepcion de las cosas asi de sencillo…..
Parece facil pero no lo es .
gracias por la entrada

un abrazo Manu

8 10 2010
marta

Hoy he releido este artículo, por si alguien le interesa esta temática hay 2 libros que recomendaría y que a mi me han orientado a ver las cosas muchas veces desde el punto de vista adecuado y no el que nos marca quién sabe qué o quién ( miedos, sociedad, educacion,prejuicios hábitos y rutinas no adecuadas creados por uno mismo… )son : “Desarrolla tu cerebro ” del escritor Joe Dispenza y “El viaje al poder de la mente ” de Eduardo Punset.
Un saludo, nos vemos en clase !!

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