Entrevista con un tuareg

11 05 2010

Entrevista realizada por VÍCTOR M. AMELA a MOUSSA AG ASSARID.

No sé mi edad. Nací en el desierto del Sahara, sin papeles. Nací en un campamento nómada tuareg, entre Tombuctú y Gao, al norte de Mali. He sido pastor de los camellos, cabras, corderos y vacas de mi padre. Hoy estudio Gestión en la Universidad de Montpelier. Estoy soltero. Defiendo a los pastores tuareg. Soy musulmán, sin fanatismo.

– ¡QUÉ TURBANTE MÁS HERMOSO!

– Es una tela fina de algodón. Permite tapar la cara en el desierto cuando se levanta arena y a la vez poder seguir viendo y respirando a través de ella.

– ES DE UN AZUL BELLÍSIMO.

– A los tuareg nos llamaban los hombres azules por esto. La tela destiñe algo y nuestra piel toma tintes azulados.

– ¿CÓMO CONSIGUEN ESE INTENSO AZUL AÑIL?

– Con una planta llamada índigo, mezclada con otros pigmentos naturales. El azul, para los tuareg, es el color del mundo.

– ¿POR QUÉ?

– Es el color dominante: el del cielo, el techo de nuestra casa.

– ¿QUIÉNES SON LOS TUAREG?

– Tuareg significa “abandonados”, porque somos un viejo pueblo nómada del desierto, solitario, orgulloso: “Señores del Desierto”, nos llaman. Nuestra etnia es la amazigh (bereber), y nuestro alfabeto, el tifinagh.

– ¿CUÁNTOS SON?

– Unos tres millones, y la mayoría todavía nómadas. Pero la población decrece… “¡Hace falta que un pueblo desaparezca para que sepamos que existía!”, denunciaba una vez un sabio. Yo lucho por preservar este pueblo.

– ¿A QUÉ SE DEDICAN?

– Pastoreamos rebaños de camellos, cabras, corderos, vacas y asnos en un reino de infinito y de silencio…

– ¿DE VERDAD TAN SILENCIOSO ES EL DESIERTO?

– Si estás a solas en aquel silencio, oyes el latido de tu propio corazón. No hay mejor lugar para hallarse a uno mismo.

– ¿QUÉ RECUERDOS DE SU NIÑEZ EN EL DESIERTO CONSERVA CON MÁS NITIDEZ?

– Despertar con el sol. Ahí están las cabras de mi padre. Ellas nos dan leche y carne, nosotros las llevamos a donde hay agua y hierba… Así hizo mi bisabuelo y mi abuelo y mi padre… Y yo. ¡No había otra cosa en el mundo más que eso, y yo era muy feliz allí!

– NO PARECE MUY ESTIMULANTE. ..

– Mucho. A los siete años ya te dejan alejarte del campamento, para lo que te enseñan las cosas importantes: a olisquear el aire, escuchar, aguzar la vista, orientarte por el sol y las estrellas… Y a dejarte llevar por el camello. Si te pierdes, te llevará a donde hay agua.

– SABER ESO ES VALIOSO, SIN DUDA…

– Allí todo es simple y profundo. Hay muy pocas cosas, ¡y cada una tiene enorme valor!

– ENTONCES ESTE MUNDO Y AQUÉL SON MUY DIFERENTES ¿NO?

– Allí, cada pequeña cosa proporciona felicidad. Cada roce es valioso. ¡Sentimos una enorme alegría por el simple hecho de tocarnos, de estar juntos! Allí nadie sueña con llegar a ser, ¡porque cada uno ya es!

– ¿QUÉ ES LO QUE MÁS LE CHOCÓ EN SU PRIMER VIAJE A EUROPA?

– Vi correr a la gente por el aeropuerto.. . ¡En el desierto sólo se corre si viene una tormenta de arena! Me asusté, claro…

– ¡JA, JA!¿Y SOLO IBAN A BUSCAR LAS MALETAS NO?

– Sí, era eso. También vi carteles de chicas desnudas: ¿por qué esa falta de respeto hacia la mujer?, me pregunté… Después, en el hotel Ibis, vi el primer grifo de mi vida: vi correr el agua… y sentí ganas de llorar.

– ¡QUÉ ABUNDANCIA, QUÉ DERROCHE! ¿NO?

– ¡Todos los días de mi vida habían consistido en buscar agua! Cuando veo las fuentes de adorno aquí y allá, aún sigo sintiendo dentro un dolor tan inmenso…

– ¿TANTO COMO ESO?

– Sí. A principios de los 90 hubo una gran sequía, murieron los animales, caímos enfermos… Yo tendría unos doce años, y mi madre murió… ¡Ella lo era todo para mí! Me contaba historias y me enseñó a contarlas bien. Me enseñó a ser yo mismo.

– ¿QUÉ PASÓ CON SU FAMILIA?

– Convencí a mi padre de que me dejase ir a la escuela. Casi cada día yo caminaba quince kilómetros. Hasta que el maestro me dejó una cama para dormir y una señora me daba de comer al pasar ante su casa…. Entendí: mi madre estaba ayudándome…

– ¿DE DÓNDE SALIÓ ESA PASIÓN POR LA ESCUELA?

– De que un par de años antes había pasado por el campamento el rally París-Dakar y a una periodista se le cayó un libro de la mochila. Lo recogí y se lo di… Me lo regaló y me habló de aquel libro: El Principito. Y yo me prometí que un día sería capaz de leerlo…

– ¡Y LO LOGRÓ!

– Sí. Y así fue como logré una beca para estudiar en Francia.

– ¡UN TUAREG EN LA UNIVERSIDAD!
– ¡Ah! Lo que más añoro aquí es la leche de camella… Y el fuego de leña. Y caminar descalzo sobre la arena cálida. Y las estrellas: allí las miramos cada noche y cada estrella es distinta de otra, como es distinta cada cabra… Aquí, por la noche, miráis la tele.

– SÍ… ¿QUÉ LE PARECE LO PEOR DE AQUÍ?

– Tenéis de todo, pero no os basta. Os quejáis. ¡En Francia se pasan la vida quejándose! Os encadenáis de por vida a un banco y hay ansia de poseer, frenesí, prisa… En el desierto no hay atascos, ¿y sabe por qué? ¡Porque allí nadie quiere adelantar a nadie!

– RELÁTEME UN MOMENTO DE FELICIDAD INTENSA EN SU LEJANO DESIERTO.

– Es cada día, dos horas antes de la puesta del sol: baja el calor y el frío no ha llegado. Hombres y animales regresan lentamente al campamento y sus perfiles se recortan en un cielo rosa, azul, rojo, amarillo, verde…

– FASCINANTE, DESDE LUEGO…

– Es un momento mágico… Entramos todos en la tienda y hervimos té. Sentados, en silencio, escuchamos el hervor… La calma nos invade a todos: los latidos del corazón se acompasan al “pot-pot” del hervor…

– ¡QUÉ PAZ!

AQUÍ TENÉIS RELOJ, ALLÍ TENEMOS TIEMPO.

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4 responses

14 05 2010
marta

Hola Manu !! que buena la entrevista, que bonito las cosas que dice MOUSSA AG ASSARID , expresa una gran sensibilidad. Me parece admirable que comparta con el mundo esas sensaciones que ha descrito de su vida y que a los “civilizados” tanto nos costará llegar a entender y vivir, bueno al menos con el kundalini intentamos acercarnos a entrenar nuevas percepciones. GRACIAS! hasta el lunes!

15 05 2010
Raquel

Qué visión de la vida tan sencilla y a la vez tan elevada!! Gracias por compartirlo. Ojalá pudiéramos experimentar algo parecido, pero esta sociedad consumista está tan alejada de la esencia y de la naturaleza que nos entretiene de lo importante. Yo haré pronto un viaje al desierto de Marruecos, me parece que es un viaje al interior de uno mismo esencial para entender el sentido de la vida.
Un abrazo

17 05 2010
manuonraita

Hola Raquel. ¡Qué bueno lo de tu viaje a Marruecos! Es cierto que esta sociedad en la que vivimos nos lleva a buscar las respuestas fuera de nosotros cuando realmente todas las respuestas están dentro de nosotros mismos. Ya me dirás cuando te vas. Disfrútalo a tope y llénate del silencio y la paz del desierto.
Sat Nam. Besos.

17 05 2010
manuonraita

Hola Marta. Me pareció muy interesante esta entrevista para que recordemos las cosas importantes de la vida y queria compartirla con tod@s. El mundo en el que vivimos nos anvuelve en un vorágine de exigencias y pretensiones que borra la verdadera esencia de nuestra existencia en este plano.
Voy a preparar la clase. Hoy vamos a trabajar el hígado. Hasta la tarde.
Besos. Sat Nam.

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